jueves, 17 de diciembre de 2020

Ahora, Educación ecosocial

 

Este es el sugerente título bajo el que cientos de docentes de centros escolares que avanzan hacia la sostenibilidad de toda España compartieron experiencias e impresiones los días 2 al 5 de diciembre. Este año el VI Simposio de docentes de ESenRED se ha celebrado en formato virtual debido a las restricciones de movilidad y reunión que imperan con el actual estado de alarma por la COVID-19. Esto ha supuesto algunos obstáculos, la presencialidad favorece intercambios más enriquecedores sin duda alguna, pero también ha permitido que muchas más personas (495 personas se inscribieron en el Simposio), que habitualmente no se podrían haber juntado en el CENEAM, tuviesen la oportunidad de participar de esta gran experiencia.

Nube de palabras realizada con las palabras recogidas a modo de evaluación en el Simposio

El encuentro arrancó el día 2 de diciembre con una extraordinaria ponencia marco a cargo de Luis González Reyes. En poco más de una hora nos dejó claro “por qué y cómo dar un enfoque ecosocial a la educación”. Si no tuvísteis la oportunidad de ver la ponencia en directo, ¡no os la perdáis!

Los días 3 y 4 compartimos con profesores y profesoras de toda España dos interesantísimas mesas redondas que, bajo el título “prácticas de éxito en educación ecosocial”, nos invitaron a reflexionar juntos sobre cómo ya hay centros educativos repartidos por toda la geografía trabajando con las gafas ecosociales puestas. Aunque, como muchos de las docentes afirmaron, el camino no ha hecho más que empezar y queda mucha reflexión y trabajo para conseguir que esas prácticas se conviertan en verdaderas prácticas de educación ecosocial.

Si algo hemos aprendido de este Simposio es que, a hacer educación ecosocial se aprende haciéndola. ¿Os animáis a avanzar en esa dirección? Sólo tenéis que intentar que vuestras prácticas docentes sigan estos cinco faros:

  • Poner la vida como centro y eje de su desarrollo.
  • Trabajar por la interdependencia (justicia social, cuidados, solidaridad…).

  • Trabajar por la ecodependencia (sostenibilidad ecológica, biodiversidad, huella ecológica…).
  • Dar protagonismo al alumnado en su desarrollo (partiendo de sus ideas previas, de su iniciativa, de su participación activa…).
  • Ser una acción transformadora para algún aspecto ecológico o social del centro educativo o del entorno.

martes, 24 de noviembre de 2020

Ahora, más que nunca, Escuelas para la Sostenibilidad


“Cuando las generaciones futuras juzguen a las que vinieron antes respecto a temas ambientales, tal vez lleguen a la conclusión de que no sabían: evitemos pasar a la historia como las generaciones que sí sabían, pero no les importó”

Mikhail Gorbachev (2002)


El pasado 3 de noviembre los centros implicados en el programa de educación ambiental Escuelas para la Sostenibilidad, nos reunimos con la coordinación del programa para perfilar el presente curso. Este año tuvimos que realizar la reunión en formato virtual debido a las restricciones derivadas de la emergencia sanitaria de la COVID-19 en las que estamos inmersos, pero ni la distancia, ni los problemas técnicos que habitualmente planean sobre este tipo de encuentros, tan de actualidad en estos tiempos, hicieron que perdiésemos ni un poquito de la ilusión con la que todos los años nos reunimos para crear en común.


“Foto de familia” de algunos de los participantes en el primer encuentro del Seminario EpS 2020-21

Este programa, impulsado por la Diputación de Palencia con la colaboración de Dirección Provincial de Educación y el CFIE, y apoyado desde la Junta de Castilla y León, sigue más vivo que nunca pese a las dificultades para trabajar con la metodología participativa que lo define que nos encontramos en la actualidad por las restricciones impuestas en los centros escolares para evitar contagios por coronavirus como la necesidad de trabajar en “grupos burbuja”.

Actualmente 14 colegios e institutos de toda la provincia consolidan la red que lleva 15 años trabajando y que siempre permanece abierta a la inscripción de nuevos centros palentinos que quieran trabajar en pro de la sostenibilidad. La Red de Escuelas para la Sostenibilidad está integrada por el  CEIP La Cañada de Ampudia; CEIP San Pedro de Baltanás; CEIP La Valdavia de Buenavista de Valdavia; CEIP Marqués de Santillana de Carrión de los Condes; CEIP Las Rozas e IES Guardo de Guardo; los colegios Marqués de Santillana, Padre Claret, Maristas, Nuestra Señora de la Provincia y Santo Ángel de Palencia capital; CEIP Alonso Berruguete de Paredes de Nava; CEIP Villa y Tierra de Saldaña; y el CEIP Clara Campoamor de Villalobón.

Ni la COVID-19 podrá parar el movimiento de nuestras escuelas sostenibles que este año arrancan con más fuerza y decisión que nunca queriendo llevar la reflexión en torno a la sostenibilidad más allá de los muros de los centros educativos impulsando el cambio también en las familias.

Este año, en vista de la situación de emergencia sanitaria en la que estamos inmersos, hemos decidido plantear el programa de las escuelas para los hogares. La propuesta es trabajar las inquietudes ambientales que surjan de las familias para poder dar respuesta desde el alumnado a esas problemáticas ambientales sobre las que quieran profundizar las familias. Desde los centros ya se están fraguando múltiples iniciativas que llevan la sostenibilidad por bandera.

Muchos centros ya caminan solos, y observan y analizan cómo estamos dejando nuestro medio ambiente. A modo de ejemplo, en la Comunidad de Aprendizaje del CEIP Las Rozas de Guardo, preocupados por las mascarillas como residuo, han puesto a disposición del centro mascarillas reutilizables que eviten el abandono de mascarillas en lugares no adecuados.  

El CEIP Marqués de Santillana instaló un cartel presidiendo el balcón del ayuntamiento de Carrión de los Condes con motivo del Día Internacional contra el Cambio Climático ,  recordándonos que no tenemos un Carrión de recambio, que no tenemos un Planeta B, que debemos cuidar y conservar la salud de nuestros recursos naturales, y seguir luchando contra el cambio climático.

El colegio Ntra. Sra. de la Providencia también nos está mostrando, a través de su Ecopatio  cómo el entorno se puede convertir en la mejor aula en los tiempos COVID-19, y que la naturaleza es nuestra mejor aliada en momentos de dificultad.

La revitalización de los huertos escolares y el interés por continuar con el programa El bosque de la Escuela, apoyado desde la Cátedra de Micología de la UVA,  son otros de los intereses manifestados por muchos de los centros de la red.

Además de todo lo anterior, el próximo diciembre organizaremos, nuestro VI Simposio virtual de ESenRED, red de redes de centros educativos sostenibles en la que participamos activamente desde hace casi una década, cuyo lema será “Ahora, Educación Ecosocial”. Por lo que trabajaremos con perspectiva ecosocial en nuestros centros educativos.

Portada del sitio web en el que se alojará el VI Simposio del profesorado de ESenRED


El Simposio virtual de ESenRED, red que aglutina 14 redes de toda España y en la que somos la única Red de Castilla y León presente, se celebrará los próximos días 2 al 5 de diciembre y estará abierto a toda persona interesada en la educación por la sostenibilidad.

lunes, 16 de noviembre de 2020

“THERE IS NO CARRIÓN B, SAVE OUR PLANET”

 

 "Pretender que el cambio climático no es real, no hará que desaparezca"

Leonardo DiCaprio

Cartel del CEIP Marqués de Santillana presidiendo el balcón del ayuntamiento de Carrión de los Condes


El pasado 24 de octubre se celebró el Día Internacional contra el Cambio Climático. Una celebración instaurada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) el objetivo de informar, concienciar y educar a la población mundial, acerca de los efectos del cambio para intentar paliar los devastadores efectos que se están produciendo en los últimos años en todo el planeta.

En el interesante artículo que Climática, la revista la revista especializada en calentamiento global de La Marea le dedicó recientemente a la efeméride, nos cuentan como el cambio climático no va a suponer la desaparición de la especie humana ni del planeta en sí, sino un modo de vida cada vez peor en un mundo más inhóspito.

Frente a esta realidad los centros escolares están cada vez más concienciados de la necesidad de actuar desde sus aulas. El mismo 24 de octubre el CEIP Marqués de Santillana de Carrión de los Condes, dentro de nuestro programa  “Escuelas para la Sostenibilidad” en el que el centro es partícipe desde el 2018, montaron un precioso mural plastificado con el mensaje “THERE IS NO CARRIÓN B, SAVE OUR PLANET” (no hay un Carrión B, salva a nuestro planeta), que entregaron al Ayuntamiento de Carrión. El cartel surge del grupo de voluntariado ambiental "Raíces & Brotes” y decidieron hacerlo adaptándose a las circunstancias sanitarias que imperan, de modo que, en vez de proponer trabajar de forma conjunta en las clases se solicitaron voluntarios para pintar cada letra, que es un mandala, para luego hacer el montaje. Si pasáis por el ayuntamiento de Carrión aún podéis ver el mural presidiendo su balcón.

Entrega del cartel “There is no Carrión B, sabe our planet”


Si queréis ahondar en el tema desde vuestros centros escolares os dejamos algunos recursos interesantes:

·         Recursos ecosociales para reflexionar en profundidad sobre las causas y las consecuencias del cambio climático que nos proponen desde la FUHEM.

·         Una recopilación de actividades didácticas dirigidas a diferentes niveles educativos que nos ofrece el CENEAM.

·         Esta guía del RECIDA con recursos variados para conocer, jugar o hacer actividades sobre este tema. Incluye muchos libros interesantes para introducir el tema a diferentes niveles educativos.

·         El famoso documental “Antes de que sea tarde” (Before the flood) de Leonardo DiCaprio que ha hecho entender la magnitud del problema al que nos enfrentamos a tanta gente.

·         La guía didáctica Educación ambiental y cambio climático” de la Junta de Andalucía que pretende incorporar la problemática del cambio climático en el currículum educativo de Primaria y Secundaria.

Porque no hay un Carrión B, ni una Palencia B, ni un planeta B, sigamos trabajando desde nuestras Escuelas para la Sostenibilidad para evitar y adaptarnos al cambio climático.

jueves, 29 de octubre de 2020

El CEIP Las RozaS con S de sostenible, también en tiempos de COVID-19

La semana pasada en el CEIP las Rozas de Guardo alumbraron, en colaboración con el AMPA del centro, un bonito proyecto que sigue la estela que proponíamos plantearnos desde nuestros centros escolares sostenibles este curso escolar 20-21 en el anterior post del blog. Frente a una realidad de emergencia sanitaria en la que impera lo desechable, el “usar y tirar”. Desde el AMPA del centro, y respondiendo a la campaña del CEAPA (Confederación Española de asociaciones de Padres y Madres) “#revuelta_sostenible_al_cole”, y al plan de inicio del curso del centro, han diseñado unas mascarillas reutilizables que cumplen las especificaciones técnicas la actual normativa.

Mascarillas reutilizables del CEIP Las Rozas

Este centro, uno de los históricos dentro del programa que participa en el mismo desde 2008, y que además el año pasado recibió el reconocimiento de la Junta de Castilla y León del Sello Ambiental “Centro Educativo Sostenible”, ya se planteó la necesidad de marcar la sostenibilidad como una de sus líneas a seguir en su Plan de Inicio del Curso en el que contemplaron medidas como estas:

·         Las mascarillas serán de reutilizar y estas se guardarán en sobres de papel, hecho con papel reutilizable con el fin de garantizar la no contaminación.

·         Habrá dosificadores individuales  de gel hidroalcohólico para las diversas instancias que serán rellenables.

Al inicio de curso se solicitó la colaboración de las familias para recoger dosificadores de jabón vacíos para utilizar como dosificadores de gel hidroalcohólico rellenables, así como envases de spray para rellenar con los líquidos desinfectantes que se usan en el centro para la limpieza de superficies.

En el centro además utilizan un sistema de feedback en las clases con el que se intenta fomentar actitudes sostenibles entre el alumnado. Para ello usan una aplicación móvil (ClassDojo) de comunicación entre profesorado y familias. Con la misma puntúan positivamente a los estudiantes que utilizan envoltorios reutilizables a la hora del almuerzo (cantimploras y portabocadillos o fiambreras).

Interesantes iniciativas que marcan, como siempre, la sostenibilidad como reto constante de fondo del CEIP Las Rozas. Si queréis alguna idea más para fomentar la sostenibilidad en vuestros centros escolares, os recomendamos estos retos/consignas semanales que en el colegio de Fresnedillas de la Oliva han incluido su agenda escolar. En este post además explican cómo cada semana comparten una circular explicando la consigna y su razón de ser. Proponen incluso experimentos sencillos pero muy interesantes para realizar en clase.

¿Y si intentamos que la escuela del 2050 sea como FRATO la imagina?

Y vosotros, ¿cómo os imagináis vuestra escuela en 2050? ¿Y si seguimos trabajando por que la sostenibilidad sea uno de los pilares en los que se apoye?






lunes, 21 de septiembre de 2020

Educación ecosocial en tiempos de crisis sanitaria

 

 “Si toda crisis, implica oportunidad. Esta es la oportunidad más importante en la historia de la humanidad para construir un orden global basado en la solidaridad, el conocimiento y el respeto al medio ambiente.”

 Patricio Julián Feldman

Cartel del IES VIllajunco de Santander

Comienza el curso escolar. Un curso muy diferente que quedará en nuestras memorias grabado como el curso de las mascarillas y el distanciamiento social. Un curso que arranca, tras muchos meses sin acudir a las aulas en la mayoría de los casos, con una escuela radicalmente diferente con grupos burbuja, mascarillas y gel hidroalcohólico en nuestro entorno. Un curso en el que la pandemia parece haber relegado todo a un segundo plano porque “lo primero es la salud”. Un curso en el que se fomenta el consumo de objetos desechables: mascarillas desechables, guantes desechables, botellas desechables, etc. Frente a esta realidad no debemos olvidar que hemos llegado a esta situación por una zoonosis, una enfermedad de origen animal que ha dado el salto al humano por la degradación ambiental, por la mala salud del planeta. Así que sí, lo primero es la salud… del planeta.

Frente a la incertidumbre sobre cómo será el curso 2020-21 tenemos una gran certeza: la COVID-19 ha dejado patente la interdependencia que existe entre la salud del planeta y la nuestra. Frente a esta evidencia educar con una perspectiva ecosocial e incluyendo los ODS parece hoy más necesario que nunca.

Los aprendizajes que hemos obtenido de esta crisis sanitaria, que desgraciadamente han conllevado un coste social muy alto, han sido muchos y muy variados. Hemos aprendido que para vivir necesitamos muchísimo menos que lo que creíamos. Hemos valorado el trabajo de las personas que cuidan de nosotros, de las que cultivan nuestros alimentos, los transportan o atienden en las tiendas. Hemos probado a hacer pan con nuestras propias manos. Hemos sabido movernos utilizando menos combustible. Hemos vuelto a comprar en las tiendas del barrio o del pueblo. Hemos experimentado cómo lo que más nos hace felices es el contacto.

Imagen compartida por Miguel Brieva en su Instagram que invita a reflexionar sobre los aprendizajes que podemos sacar de esta situación excepcional

Más allá de estos aprendizajes personales o colectivos,  es necesario repensar la educación con perspectiva ecosocial para entender el momento que nos ha tocado vivir, marcado por fuertes cambios e incierto, y tratar de revertir los problemas a los que vamos a enfrentarnos o ayudar a paliar sus efectos. Para ello algunas claves pueden ser enseñar a desenvolverse en la incertidumbre, a resolver problemas diversos, a desarrollar la creatividad…

Es importante entender que somos seres ecodependientes, es decir, dependemos de la naturaleza de la que obtenemos todo lo que necesitamos para vivir. La naturaleza está sujeta a límites físicos, por lo que nuestra vida humana y nuestra economía también están sujetas a límites. Hay que enseñar al alumnado los elementos clave de la crisis ambiental, a asumir los límites planetarios, a tener una mirada sistémica…

También somos seres interdependientes. La vida de cualquier persona en solitario es imposible, ningún ser humano puede vivir solo ya que vivimos en cuerpos vulnerables que necesitan de cuidados y atenciones a lo largo de toda la vida. Para ello hay que saber analizar los procesos que nos han llevado hasta sociedades basadas en las desigualdades. Y desarrollar la empatía, fundamental para conseguir sociedades justas y democráticas.

Así mismo es necesario trabajar para que el alumnado se conciba como un agente de cambio ecosocial. La educación ha de servir, sobre todo, a la mejora colectiva. Se pueden, por ejemplo, organizar encuentros para debatir en la comunidad educativa cómo podemos hacer frente a la situación que vivimos y visualizar entre todas las oportunidades que la situación nos brinda si trabajamos colectivamente.

En definitiva, ahora más que nunca es necesario apostar por una educación que luche por conseguir el bienestar para todas y todos, tomando consciencia de nuestra ecodependencia y las interdependencias que nos permiten estar vivas.  Y para que este curso no perdáis la perspectiva ecosocial en vuestro día a día, os recomendamos el calendario escolar que Teachers for Future ha diseñado para este 2020-21. Evitemos que se repita la historia, sigamos trabajando concienciando a nuestras comunidades educativas, administraciones y a la sociedad en general para que pasen a la acción, ¿os apuntáis al cambio?

lunes, 8 de junio de 2020

El 5 de Junio, lanzamos una vacuna para salvar el Planeta



Cada 5 de junio, Escuelas para la Sostenibilidad se pone sus mejores galas para celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente con las y los jóvenes palentinos que forman parte de nuestra red. Aprovechamos la celebración de esta efeméride con el cierre del curso, lo que nos sirve de excusa perfecta para desearnos colectivamente un buen y merecido descanso además de poner en común los avances que cada colegio, cada escuela, o cada instituto que forma parte de este proyecto, ha sumado en su trabajo de ambientalización del centro educativo.

Este año todo ha sido distinto y también nuestro programa que ha sufrido como todo el sector educativo, el embate de una crisis sanitaria sin precedentes que nos ha desconcertado absolutamente. A duras penas, y con un esfuerzo que habrá algún día que reconocer de madres, padres, alumnado y, sobre todo, personal docente, el curso escolar ha continuado y nuestro programa ha querido adaptarse a estas circunstancias extrañas para aportar también nuestro granito de arena. Ha sido imposible reunirnos para celebrar los esfuerzos que cada cole y cada persona hacemos para hacer más habitable nuestro Planeta, es verdad, pero las ganas de seguir apostando por un medio ambiente más sano y por trabajar para los Objetivos de Desarrollo Sostenible siguen vigentes.

Por eso, el reto que hemos planteado a los participantes de nuestra red de Escuelas para la Sostenibilidad, ha sido: en estos tiempos de pandemia ¿qué vacuna idearías tú para salvar el Planeta?

Ante esa cuestión, decenas y decenas de escolares de la provincia se han puesto a pensar desde el confinamiento de sus hogares en qué hacer para sanar la salud del Planeta. Cada uno de los catorce centros que forman nuestra Red ha recogido las vacunas de sus alumnos y alumnas y ha escogido una representativa del Centro ¡y el resultado no puede ser más esperanzador! Lo hemos resumido en el siguiente vídeo:
 


Las vacunas para el Planeta desde la provincia de Palencia se unen a las otras decenas y decenas de vacunas que el resto de redes de Escuelas Sostenibles que forman parte de ESenRED y se han colgado en este mapa interactivo que representa mejor que nadie el afán de los jóvenes para mejorar nuestro medio ambiente.

martes, 26 de mayo de 2020

La competencia ecosocial, imprescindible para la salud





En estos tiempos convulsos, la vida sigue y la tramitación del proyecto de Ley Orgánica de modificación de la LOE (LOMLOE) sigue en trámite parlamentario. Este proyecto no contempla la emergencia climática y ecosocial, que la crisis sanitaria que ahora vivimos ha revelado imprescindible abordar. Es por eso que desde el movimiento #EA26 de profesionales de la educación ambiental lanzan esta propuesta que pretende conseguir incorporar la competencia ecosocial en el curriculum escolar a través de esta nueva norma legal. Reproducimos a continuación el manifiesto elaborado y que puedes encontrar en educacionambiental26.com:

INTRODUCCIÓN

El metabolismo industrial del sistema dominante de producción y consumo impacta en todo el planeta hasta el punto de sumergir a la sociedad mundial en una grave crisis ecosocial, multidimensional y global. El cambio climático es el ejemplo paradigmático, su impacto futuro estará condicionado por las decisiones presentes (individuales, colectivas, políticas, económicas, culturales, etc.). Así pues, la crisis climática es un problema que debemos afrontar y enfrentar ayudando a las sociedades, a través de la formación de sus miembros, a una toma adecuada de decisiones que faciliten su mitigación y también la adaptación a sus efectos.
La magnitud de los problemas a los que hemos abocado a los sistemas naturales que mantienen la vida en la Tierra es tal que muchos de ellos ya se encuentran comprometidos. Nuestra ecodependencia e interdependencia hacen que la educación deba facilitar una cultura de la sostenibilidad basada en la vida y en el respeto a todas sus formas y procesos y permitir que las futuras generaciones puedan convivir en paz y de manera sostenible.
El alumnado, a través de la competencia ecosocial, desarrolla  el entendimiento del ser humano como ecodependiente e interdependiente capaz de realizar una comprensión sistémica de la realidad pasada y presente. Le ayuda a ser consciente de los límites ecológicos y a ser capaz de actuar dentro de ellos y de ajustar su actividad al funcionamiento de los ecosistemas. También facilita la reflexión sobre las posibles transformaciones personales y colectivas y herramientas para una toma de
decisiones que permita avanzar hacia una transformación social hacia sociedades justas, democráticas, descarbonizadas y sostenibles. Su fundamento debe ser el conocimiento científico y el desarrollo de un sentido crítico respecto de los sistemas socialmente construidos (cuidados, cultura, política, economía, comunicación…).

DIMENSIONES DE LA COMPETENCIA ECOSOCIAL

En cuanto al saber, la competencia ecosocial impulsa el conocimiento actualizado respecto a los problemas ecosociales complejos. Considerando el cambio climático, se tienen que conocer su historia, sus causas, impactos y consecuencias, vínculos con nuestro estilo de vida, responsables, plazos, así como el significado de la descarbonización y el conocimiento de las alternativas o posibles medidas de mitigación y adaptación. Esto implica entender el planeta como un sistema finito cuyos bienes comunes deben ser tratados con la misma consideración y adquirir un conocimiento crítico del sistema de producción y consumo, de los flujos de energía y ciclos materiales del planeta.
En cuanto al saber ser, esta competencia es clave para la construcción de ecociudadanía. Los principios que la guían están orientados al respeto y cuidado de la comunidad de la vida, la integridad ecológica, la justicia social, la democracia y la no violencia. Y regidos por actitudes y valores relacionados con la asunción de criterios éticos asociados a los derechos humanos sumados al desarrollo de la empatía como elemento clave para articular sociedades ecosociales. Asimismo, la vida en comunidad precisa entender los sistemas sociales y políticos y contemplar la participación
como un derecho fundamental de la ciudadanía que debe ser alentado, además de ser un instrumento imprescindible para dar respuesta a la crisis climática.
Finalmente el saber hacer es clave para la construcción de ecociudadanía, para favorecer la capacidad para enfrentar problemas, buscar soluciones y actuar de manera individual y colaborativa en su resolución. Las habilidades argumentativas, deliberativas y de diálogo son fundamentales para la búsqueda de acuerdos. Se trata de desarrollar habilidades necesarias en entornos de alta incertidumbre en los que la resiliencia cobra protagonismo. Así pues, el pensamiento crítico constituye una de las claves para facilitar la reflexión que tenga en cuenta el conocimiento científico
disponible y los imperativos universales de justicia y equidad en el reparto de los bienes comunes y las cargas ambientales según las posibilidades y límites de los diferentes contextos vitales.
En definitiva, todo ello facilita el empoderamiento del alumnado como agentes de cambio ecosocial tanto en el centro educativo como en su entorno, incluso en esferas más amplias como la comunidad, el estado o el mundo, adoptando comportamientos sostenibles, participando e involucrándose en actividades y grupos de trabajo comunitarios para alcanzar las metas de sostenibilidad de manera consciente y contextualizada. De esta manera, se posibilita el tránsito de un modelo económico basado en el consumo y el individualismo, hacia otro basado en la cooperación y el respeto a las personas y a la naturaleza. Empoderarse significa saber cómo influir y actuar en el sistema político más allá de las comunidades de referencia (votar, participar en movimientos sociales, promover marcos normativos-legislativos alternativos, exigir políticas
públicas coherentes con la emergencia climática, etc.).


COMPETENCIA ECOSOCIAL PARA LA SOSTENIBILIDAD

La competencia ecosocial facilita la comprensión del mundo, entendiendo las relaciones y procesos que en él se producen y las consecuencias a corto, medio y largo plazo. A la vez fomenta una actitud proactiva para ser parte de una ciudadanía activa que promueve, participa y reclama acciones de defensa de la vida. Estos serían, resumiendo, los horizontes de cada dimensión:

SABER
  1. Reconocer la vida en el planeta como un sistema complejo y su valor intrínseco, así como la ecodependencia e interdependencia de  todos los seres humanos.
  2. Conocer cómo funciona la vida, los límites y flujos energéticos, materiales y biofísicos de nuestro planeta.
  3. Ser conscientes de la profunda crisis ambiental, de sus impactos en los órdenes sociales y económicos y de la inevitabilidad de profundos cambios sistémicos.
  4. Comprender y relacionar la historia, las causas, consecuencias y respuestas a los problemas ecosociales en los que está integrado el metabolismo industrial de la actividad humana.
  5. Conocer los desiguales repartos del poder y de la riqueza en las sociedades contemporáneas, sus causas y consecuencias.
  6. Reconocer cómo se manifiesta la crisis climática en las distintas escalas en las que opera la sociedad humana, desde la personal a la global; y cómo estas escalas se conectan.
SABER SER
  1. Ser conscientes de los límites ambientales, tanto de los límites externos (biofísicos y ecológicos) como de los límites internos (definidos por la satisfacción justa y suficiente de las necesidades
  2. humanas) y ser capaces de actuar dentro de ellos.
  3. Adoptar modos ambientalmente responsables en la vida cotidiana, siendo conscientes de sus consecuencias ecosociales.
  4. Tener una actitud activa en la lucha contra el cambio climático y los problemas ecosociales.
  5. Participar en el trabajo comunitario y en la defensa del bien común.
  6. Empatizar con los seres vivos y sectores sociales afectados por las problemáticas ecosociales. 
  7. Tener una actitud positiva ante las nuevas formas de entender la vida y el bienestar, más basadas en el ser que en el tener, en el sentir comunitario que en el individualismo.
SABER HACER
  1. Tener una visión holística que sea capaz de analizar el sistema económico como un subsistema del social y este a su vez del ambiental.
  2. Analizar la sociedad desde una perspectiva de justicia, equidad, democracia y solidaridad superando el androcentrismo, el etnocentrismo y el eurocentrismo.
  3. Conocer las estructuras de organización social, las posibilidades de participación en ellas para ejercer una ciudadanía activa.
  4. Resolver problemas ecosociales de manera individual y colectiva.
  5. Participar de forma consciente y crítica en los procesos de transformación ecosocial y participar en organizaciones ciudadanas para llevar a cabo acciones que  generen justicia social, equidad y sostenibilidad.
  6. Adoptar pautas de consumo ajustadas al funcionamiento de los ecosistemas de manera que puedan maximizar sus funciones.

¿Estás de acuerdo con estas ideas? Pues difunde este manifiesto en redes y firma la petición en Change.org

martes, 5 de mayo de 2020

Otros impactos de la crisis del Covid19 (y II)





Esta pandemia global es una crisis de dimensiones brutales que nos afecta como sociedad y, de seguro, condicionará la manera que tenemos de relacionarnos entre nosotros y con nuestro entorno. Con una mirada optimista, este periodo también nos ha proporcionado una serie de aprendizajes colectivos que nos pueden ayudar y muy mucho a las necesarias transiciones socioecológicas que los grandes retos ambientales nos enfrentan. Apuntamos aquí algunos de ellos.


La evidencia de un maltrato a la naturaleza que se nos revuelve

Esta pandemia ha evidenciado nuestra vulnerabilidad como seres vivos, la fatuidad de nuestra existencia y nos ha recordado algo que es evidente pero a menudo olvidamos: somos básicamente seres vivos, vulnerables, que dependemos de las variables biofísicas para vivir. También nos ha hecho tomar consciencia de que todo lo que le hacemos a la naturaleza, que soporta esas variables biofísicas de las que dependemos, tiene consecuencias sobre nuestra calidad de vida. Como nos recuerda Silvia Ribeiro, del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas: no le echen la culpa al murciélago,  echémosla a nosotros mismos porque es la presión sobre los recursos naturales, es la reducción del espacio para la vida silvestre, la extensión de la actividad agropecuaria industrial a todos los rincones del planeta y es también la caza incontrolada de fauna silvestre, la causante última de esta pandemia. Las últimas pandemias (Covid19, gripe aviar, gripe porcina, …) han saltado de animales silvestres a los humanos fruto, justamente de la presión que ejercemos sobre ellos y en muchos casos de las técnicas de manejo de la ganadería industrial.

Esta crisis nos está poniendo frente al espejo, de manera descarnada, el efecto boomerang de nuestros actos; de cómo el modelo predador que como especie usamos para aprovechar los recursos del planeta, pasan factura antes o después. Ello hace que se esté engrosando una conciencia global, alimentada por las recientes movilizaciones climáticas, de mayor empatía y corresponsabilidad con el Planeta.



Una nueva mirada a la movilidad sostenible

El confinamiento y la casi paralización de la actividad productiva ha tenido como efecto la reducción notabiliísima de la movilidad motorizada en nuestros pueblos y ciudades hasta niveles nunca vistos. Y la salida al desconfinamiento brinda una oportunidad a aprovechar los aspectos positivos que hemos descubierto durante estas semanas de reducción de tráfico (reducción de la contaminación, pacificación del espacio público, del ruido, etc.) pero también de reconfigurar la movilidad sobre bases que faciliten la seguridad basada en el distanciamiento físico.

Así, la bicicleta, que al principio de la crisis fue vista con unos ojos llenos de prejuicios por algunas personas, ha ido ganando enteros en su concepción como medio de transporte idóneo para garantizar el distanciamiento social así como para facilitar una vida más saludable.

También la movilidad peatonal que, recordemos, sigue siendo mayoritaria en los desplazamientos cotidianos España, es una alternativa que tiene potencial de crecimiento porque también facilita el distanciamiento físico en la “nueva normalidad” que se nos aviene. De hecho, algunas ciudades como Barcelona, Zaragoza o Valladolid, y otras como la capital palentina que lo está valorando, han decidido peatonalizar calles y avenidas para facilitar que los paseos y salidas a la calle que está posibilitando la desescalada gradual, se puedan hacer en condiciones de seguridad.

Estas iniciativas están sirviendo, en definitiva, para reconsiderar la movilidad y por poner en la agenda social los evidentes beneficios de prescindir, en la medida de lo posible, de una movilidad motorizada, y el papel que el nuevo urbanismo puede tener para ello.



El valor de un consumo menos irresponsable, una nueva mirada a quien nos da de comer

Este tiempo que hemos pasado en casa nos ha permitido descubrir y recrearnos en un modo de consumo diferente. Que la levadura y la harina hayan sido los productos de mayor demanda en las semanas centrales del confinamiento, que el comercio de cercanía, las tiendas del pueblo hayan ganado en cuota de mercado ante el cierre de los centros comerciales, nos ha hecho ver que quienes mejor nos apoyan en los momentos de necesidad es el pequeño comercio y los productos de cercanía, y que nuestra capacidad para alimentarnos mejor es una apuesta por tratar mejor, también, al Planeta.

Esta pandemia  nos ha servido para reconocer nuestra dependencia de las personas y los sectores sociales de los que depende nuestra calidad de vida. Entre ellos, campesinos y campesinas que nos dan de comer han logrado escalar algunos puestos en la escala de reconocimiento social, y la soberanía alimentaria, la capacidad de los pueblos para abastecerse de alimentos de calidad, emerge con todo su potencial para transitar hacia modelos alimentarios resilientes, que sean capaces de soportar envites severos como el de esta pandemia. Necesitamos sistemas alimentarios de cercanía, que tengan capacidad de abastecer con prontitud a los mercados locales, adaptados a las peculiaridades de cada región, con capacidad para generar actividad económica y empleo y, sobre todo, respetuosos con el entorno para asegurar la alimentación también de las generaciones venideras.


La valorización de lo público

Por último, esta pandemia también nos ha mostrado la fortaleza y el valor de contar con unos servicios públicos de calidad. No solo nos referimos a un servicio sanitario capaz de enfrentar esta crisis sanitaria, sino todos los servicios públicos que han demostrado ser esenciales (educación, abastecimiento de agua, limpieza, etc.) y que todas las tardes a las ocho la sociedad ha dignificado con los aplausos dados a todas esas personas que, con sus cuidados, están haciendo posible superar esta crisis.

Además de los servicios públicos, esenciales también para diseñar una transición socioecológica más justa, la salida del confinamiento está también sirviendo para recuperar el espacio público: las imágenes de las cientos de personas paseando por calles y plazas, parques, jardines o montes tras el inicio de la desescalada, están sirviendo para mostrar que esos entornos, que siempre han estado ahí, tienen un grandísimo valor como espacios para recuperar la libertad, reconectar con la naturaleza, ocupar nuestro ocio y mejorar nuestras relaciones con nuestros vecinos y nuestro medio.



En definitiva, esta crisis ha puesto contra las cuerdas a nuestra sociedad, sin ninguna duda. Pero también nos ha permitido atisbar cómo enfrentar situaciones complicadas, y cómo los asideros que nos han soportado como sociedad durante estas durísimas semanas, pueden ser estrategias para enfrentar las necesarias transiciones socioecológicas que la crisis ambiental y el cambio climático, nos apelan como sociedad a acometer.