viernes, 14 de septiembre de 2018

Llámalo energía, mejor todavía…


Comienza el curso con ese tipo de noticias que te arreglan el cuerpo: la subida de la luz en torna a un 10%. Hace tiempo se decía que la prima a las renovables era el motivo por el que se encarecía la factura. Pero por excusas, que no quede: que viene un año seco y no hay agua en los pantanos, ah, pues será por eso; que en Francia entra en paro alguna central nuclear, la subida es porque crece la demanda... El caso es que este año ha sido especialmente lluvioso: en julio, por ejemplo, hubo un 157% más de producción hidroeléctrica que en el mismo mes del año anterior y, sin embargo, el precio de la energía de aquel mes se saldó con 48,63€ MW/h, mientras que el pasado julio hemos pagado el megawatio hora a 66,88€… ¿alguien lo entiende?

Ahora parece que la causa radica en que los precios de materias primas, como el carbón y el gas –que alimentan las centrales térmicas convencionales y las de ciclo combinado-, se han disparado en el mercado internacional. Y para rematar de complicar el asunto, resulta que también han subido los derechos de emisión de CO2 que las compañías pagan en el mercado mayorista y que se repercute en nuestras facturas. La cosa está tan caliente, que la próxima semana comparecerá en el Congreso la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, para anunciar los planes del gobierno en aras de contener esta subida de precios, entre ellos, cómo desligar de la factura final los costes del CO2.

Si la mayoría de mortales necesitaríamos dos vidas solo para entender el recibo que nos llega a casa, no es de extrañar que pensemos aquello de que ‘no hay nadie al volante’ al ver cómo suben y bajan los precios de la electricidad como si de una montaña rusa se tratase. Pero sí que lo hay…


Pese a la liberalización del mercado eléctrico es fácil deducir que sigue existiendo de facto un oligopolio formado por las grandes compañías del sector, o sea, Iberdrola, Endesa y Naturgy (surgida de la fusión entre Gas Natural y Unión Fenosa). Por este motivo, hace algo más de un año, la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético lanzó la campaña #UnMillónSeSale para animar a la ciudadanía a contratar los servicios a través de las pequeñas comercializadoras y cooperativas que –aprovechando, precisamente, la liberalización del mercado- han ido surgiendo en todo el territorio y que, no solo impulsan el ahorro y la eficiencia energética, sino que garantizan un abastecimiento a partir de energías renovables y, con su crecimiento y el aumento de la demanda de este tipo de fuentes, empujan a que todo el sistema eléctrico bascule hacia su incremento.

Estas iniciativas surgen por tres motivos fundamentales: por entender que la energía es un bien básico de primera necesidad; al asumir que en un contexto de cambio climático un modelo energético basado en combustibles fósiles es insostenible; y para convertir el acceso a la energía en una herramienta de participación e incidencia política. EnergÉtica es una cooperativa que en apenas cuatro años de existencia ha superado ya los 1000 contratos y ha recibido el Premio a la Mejor Iniciativa Cooperativa 2017 de Castilla y León.

Bienes comunes, sostenibilidad, participación, supongo que os suenan. ¿Os imagináis decidir en asamblea el precio de la electricidad que consumís? Pues eso, llámadlo energía…

martes, 4 de septiembre de 2018

Los osos hibernan


Por más que los años empiecen oficialmente en enero, algo pasa cuando llega septiembre. Seguramente tenga que ver con el solsticio de verano, un final de ciclo que anticipa ese período en el que el mundo se para y nos morimos… un poco. La hiperactividad se ha convertido en la seña de identidad de nuestros días, en los que no solo el trabajo nos programa, el ocio y el descanso también buscan su hueco en las agendas. Cuando llega agosto, ese mes en el que –tanto si estamos de vacaciones como si no- las rutinas saltan por los aires, es como si nos desvaneciéramos. O puede ser, quizá, que una parte de nuestro cerebro quedase programada –después de tantos cursos lectivos siguiendo el calendario escolar- para reiniciarse en estas fechas y, como por inercia, empezáramos a marcarnos nuevos propósitos. Si los osos hibernan, los humanos –al menos, en estas latitudes- agostamos. Septiembre es como volver a nacer.

Para ir desperezándonos, os traemos el vídeo en el que hemos tratado de sintetizar lo que dio de sí, el pasado 5 junio, el encuentro provincial de Escuelas para la Sostenibilidad. Compartir los logros de cada uno de los centros con el resto de la red, ampliar la mirada más allá de nuestro entorno cercano, buscar inspiración en otras iniciativas, y vislumbrar que la labor colectiva encierra una dimensión mayor que la suma de las partes, puede servirnos de acicate para arrancar un nuevo curso. En unas semanas, estaréis ya perfilando el tema, el diagnóstico o las acciones, según el caso, de lo que abordaréis durante este año. Y hablando de ampliar el horizonte…


No nos queda nada para un próximo encuentro, esta vez el de nuestra red estatal. Del 17 al 20 de octubre se celebrará en Alcaraz (Albacete) la IV Confint Estatal bajo el lema ‘La escuela: agente de cambio’. Y por lo que vamos conociendo del programa, el equipo manchego parece que nos va a conquistar. Habrá 8 talleres para jóvenes con un planteamiento que parte del diagnóstico de las evidencias locales de un problema concreto, enlaza con la reflexión sobre la incidencia y responsabilidad a escala global, y termina con una propuesta de comunicación como compromiso hacia la resolución de dicho problema. Como veis, el esquema de trabajo es equivalente al de las ecoauditorías que aplicamos en Escuelas para la Sostenibilidad.

Los temas que se van a abordar pasan por el efecto del cambio climático en la migración de aves, la valoración de la calidad de las aguas fluviales a partir de bioindicadores, la pérdida de biodiversidad, los incendios forestales y su relación con la desertificación, el impacto de la globalización económica en la soberanía alimentaria, el agotamiento de los recursos naturales, la transformación del paisaje, y la despoblación rural. Antes del 21 de septiembre cada red tiene que confirmar la asistencia de 3 de sus docentes y 12 jóvenes, que irán en representación de dicha red y tendrán la oportunidad de contar, a través de un objeto tangible, el proceso que ha desarrollado su centro en el ámbito de la sostenibilidad, relacionándolo con alguno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Sí, ya sé que estáis pensando que esto de empezar el curso llenándoos las agendas no casa mucho con la renuncia a la hiperactividad, pero… ¿no os parece una propuesta más que sugerente, además de la excusa para renacer en este septiembre recién estrenado?

lunes, 16 de julio de 2018

Uno no escoge*



Ya está aquí la lentitud del verano o, al menos, a mí eso siempre me parece, que a partir de julio el tiempo se estira –quizá no tanto como en la niñez-, pero algo hace que las horas nos mezan hasta volver al frenesí de septiembre.

En esta red hemos cerrado el curso en Valsaín, el hogar del Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM), que siempre acoge por estas fechas el Simposio de Docentes de ESenRED. Se necesitaría mucho más que un blog para resumir lo que dieron de sí los intensos tres días que pasamos allí. Se abrieron con una charla en la que Yayo Herrero trató de hilvanar los ‘lazos rotos’ que, a su juicio, manifiestan la política, la economía o la cultura, al pasar por alto, no ya los límites físicos del Planeta, sino la dependencia que tenemos de los soportes vitales que nos sustentan y de los cuidados que otras personas nos provean. No es fácil hilvanar el discurso ambiental con una mirada de género desde los ‘días de…’, los talleres puntuales y el tratamiento de cualquier tema desde áreas dispersas y hasta separadas. Por eso, desde FUHEM se han propuesto dar otro enfoque a la educación y están elaborando un currículo ecosocial –que, en breve, estará disponible en su web- para tratar de trasformar en profundidad lo que sucede en las aulas.

Toni Aragón, a quien ya conocéis personalmente, fue el encargado de cerrar el Simposio, recordándonos que no somos tan racionales como quisiéramos ni tan poco emocionales como creemos. La buena noticia es que la mezcla de ambas constituye esa forma de pensamiento, la intuición, que ya Spinoza consideró la más elevada. Otra cosa es que resulte más o menos complicado ponerla en práctica y, sobre todo, tenerla en cuenta a la hora de establecer estrategias de persuasión en nuestro ámbito de trabajo.

Y entre ambas ponencias sería imposible resumir los talleres y los intercambios de experiencias que compartimos. Desde por qué la muerte masiva de gallipatos en unas lagunas de Albacete ejemplifica la complejidad de los problemas ambientales, a un parkour en el patio de un colegio que se ha convertido en el ‘salto’ para la motivación e integración de adolescentes migrantes; de la cantidad de ‘esclavos energéticos’ que necesitaríamos si, virtualmente, tuvieran que pedalear para generar a través de la dinamo de una bicicleta la energía que consumimos, a cuestionarnos cómo es posible que distingamos antes los símbolos de renombradas marcas que las hojas de los árboles que nos rodean; de plantearnos qué se esconde tras el actual modelo de producción de alimentos, a emocionarnos con los caminos largos, como el de Ítaca, de Kavafis, para poder cumplir –aunque no escojamos- nuestro deber de amor.


*Título de un poema de Gioconda Belli, poeta, novelista y activista nicaragüense, en estos días inciertos para su patria…

lunes, 11 de junio de 2018

Una foto de familia




Bajo este cielo amenazante transcurrió nuestro VIII Encuentro de Escuelas para la Sostenibilidad. Quién nos iba a decir que, después del calor de la jornada anterior, este año nos preocuparíamos por la lluvia. Pero hay que reconocer que, aunque pasada por agua por la tarde, la feria matinal pudo lucir en la plaza de Paredes de Nava, y hasta salimos en los papeles.

Estuvimos gritando para comprobar en un sonómetro a cuánto asciende el nivel de decibelios cuando salimos de clase; repasando gráficas sobre el camino escolar y las razones por las que, en ocasiones, nos llevan en coche al cole; comprobamos empíricamente la cantidad de agua que se desperdicia cuando gotean los grifos, pero también maneras de ahorrarla, como el riego por goteo en la huerta escolar; jugamos a la baraja para aprender a separar residuos, con la mirada paciente de una mascota, la melodía de fondo de instrumentos elaborados con restos de cualquier cosa que podáis imaginar y comiendo un bocata envuelto en una ecológica funda de materiales reutilizados; averiguamos por dónde se nos escapa la energía, en forma de luz o calor en las aulas; y nos dimos un paseo por los embellecidos patios de nuestra escuelas, con cajas nido y siluetas que nos recuerdan que no somos las únicas criaturas de la estepa castellana.

Todos los trabajos tienen sus pequeñas recompensas, y más allá de la satisfacción por mejorar nuestro entorno, está bien que quienes tienen aún más responsabilidad que la escuela por velar por el medio ambiente en su día, sean quienes nos feliciten. Queremos agradecer desde este pequeño espacio a todas las autoridades que nos acompañaron y entregaron a todos y cada uno de los centros escolares el diploma en reconocimiento por su labor durante todo el curso. Además, tuvieron la oportunidad de escuchar los sueños y compromisos compartidos por esta red, y esperamos que sea un ejercicio estimulante que les impulse, también, desde su acción de gobierno a escala local.

Os dejamos esta foto de familia, una pequeña muestra de toda la gente pequeña que hace cosas pequeñas para cambiar el mundo. Y os damos las gracias a escolares, docentes y familias, a quienes nos acompañasteis en esta jornada, pero también a quienes contribuyeron desde sus centros educativos a que este encuentro pudiera tener lugar. Y, por supuesto, muchas gracias al CEIP Alonso Berruguete y al Ayuntamiento de Paredes de Nava por abrirnos las puertas, no solo de su casa, sino de todas las riquezas que este pueblo atesora.



Gracias y enhorabuena a todo el mundo que habéis hecho esto posible!!!

jueves, 31 de mayo de 2018

jueves, 24 de mayo de 2018

Nos estamos ahogando en plástico



Y no es una forma de hablar. Quizá las personas, no, o todavía no nos estemos ahogando. Pero si pensamos que cada año se estima que llegan al océano entre 9 y 13 millones de toneladas de residuos plásticos, que los animales marinos –desde una medusa, pasando por tortugas y llegando a un gran atún- son incapaces de distinguir entre alimento y los minúsculos pedazos de plástico en que quedan transformados los restos, por ejemplo, de un bastoncillo de los oídos eliminado por el retrete (en lugar de depositarlo en el cubo de la basura) o esa pajita sin la que pareciera que la especie humana no hubiera evolucionado en su deglución, o que las aves marinas pueden llegar a acumular hasta un 8% de su peso corporal en plástico… ¿os sigue pareciendo una expresión exagerada?

Hoy os hablo de esto porque el pasado jueves tuvimos nuestra cuarta y última reunión del Seminario de Escuelas para la Sostenibilidad. Si miráis el calendario y buscáis la efeméride ambiental de ese día, comprobaréis que el 17 de mayo es el Día Mundial del Reciclaje, y si echasteis un vistazo a la prensa quizá os topasteis con este artículo de provocador título. Y no es para menos…

El plástico –en realidad, existen muchos tipos con diferentes características- es uno de los materiales que más tarda en degradarse en la naturaleza. En este proceso, lo habitual es que vaya fragmentándose en trocitos cada vez más diminutos que, además de resultar indistinguibles para la mayoría de organismos de lo que sería su alimento, van acumulando sustancias tóxicas. Además, por mucho que nos insistan en las bondades del reciclaje, lo cierto es que la inmensa mayoría del plástico no se recicla porque técnica o económicamente no es viable así que, aun en el mejor de los casos en que colaboremos en su recogida selectiva, no pensemos ni por un momento que pasará por un circuito casi perfecto como el del vidrio.

Por todos estos motivos, cada vez más voces, tanto desde el ámbito científico como del activista, están pidiendo una regulación más estricta, como la prohibición de productos desechables, ya sabéis, pajitas, vasos, botellas… Un paso para darle visibilidad a este enorme problema es celebrar el próximo 5 de junio, el Día Mundial del Medio Ambiente, bajo el eslogan #SinContaminaciónPorPlásticos: si seguís este hastag, seguro que encontráis mucha más información y, sobre todo, ideas para poner en práctica.


Por nuestra parte, en el Seminario del pasado jueves decidimos dos cosas: que la Confint Provincial que celebraremos en Paredes de Nava sea un evento ‘sin plásticos’, con lo que familias y escolares tendrán que plantearse un tentempié y un almuerzo diferentes para esa jornada; y que, igualmente, el resto de docentes y escolares que estaréis ese día en las aulas aprovechéis para darle visibilidad a la sostenibilidad –como eje transversal en el que estáis trabajando en el centro- y de paso, os las ingeniéis para convertir la jornada en una celebración de vuestra ‘ruptura’ con el plástico. Y si, además, ¿luego nos lo contáis?


jueves, 17 de mayo de 2018

¿Qué hacer cuando los problemas nos vienen de fuera?


Pero... ¿hace falta insistir?

La carretera que une Guardo con Buenavista de Valdavia me permitió el otro día disfrutar sobre la marcha de ese patrimonio sobre el que gira el proyecto de la Montaña Palentina en el que están trabajando en el CEIP Las Rozas. Entre un paisaje inflado de colores primaverales se iban colando una iglesia por aquí, algún ingenio minero por allá, y una quietud que viene muy bien en jornadas tan intensas.

Como las que suelen tener los pequeños colegios del mundo rural, y no es una excepción el CP La Valdavia, en el que habían coincidido el mismo día la orientadora, una reunión con las familias y mi visita. Entre una y otra, y dejando casi de lado su hora de la comida, Aroa me puso al día de la marcha del programa en el colegio. Desde la última reunión no han podido avanzar mucho, sobre todo porque los problemas que se han detectado en torno a los residuos en el patio del colegio… se escapan un poco de sus manos.

Pero no penséis que esto les ha hecho arredrarse, qué va. Niños y niñas del colegio decidieron explicar por escrito al propio  Ayuntamiento lo que pasaba: al contar con unas pistas de juego, es lógico que puedan acceder jóvenes de fuera del centro a este recinto. Lo que ocurre es que, si compartimos un espacio, deberíamos poner cuidado en mantenerlo en unas condiciones que, como mínimo, no compliquen el día a día de sus habituales habitantes, o sea, los y las escolares del CP La Valdavia.

Lastimosamente, no ha habido la respuesta esperada: ni se han habilitado papeleras, ni ningún operario del Ayuntamiento se encarga de la limpieza de los residuos –especialmente, los más peligrosos, como restos de vidrio rotos-, ni el propio Ayuntamiento le ha hecho un guiño de complicidad a la comunidad escolar, después de que esta depositara su carta, coincidiendo con la Navidad, con la ilusión de quien escribe a los Reyes Magos.
¿Qué echas de menos?

Así que, siguiendo con las pautas derivadas de su última Comisión Ambiental, familias y escolares se han puesto manos a la obra y han diseñado unos carteles para, siquiera, sacarles los colores a aquellas personas que usen el patio en su tiempo libre. También hablamos del tema del agua como eje de trabajo elegido en la anterior reunión, si bien con un invierno tan lluvioso parece haber pasado a un segundo plano y no ha tenido tirón. Aroa se ha hecho cargo del programa Escuelas para la Sostenibilidad este año, pero ha aguzado muy bien sus sentidos y captado la sensación general, que me transmitió, de que a niños y niñas no les gusta especialmente el patio del colegio.

Encuentra el campo de fútbol...

Seguramente, ningún crío diría que “la estética también es una cuestión de ética”, una frase del urbanista Jordi Borja que se me vino a la cabeza echando un vistazo al espacio que rodea el edificio del colegio: un campo de fútbol que cuesta reconocer entre la vegetación silvestre que se ha adueñado de él, una explanada cubierta de grava que no invita, precisamente, al juego, y una enorme cancha deportiva con frontón y pistas de futbito y baloncesto. ¡Ah, se me olvidaba! Y una minúscula zona de columpios y juegos infantiles… ¿os suena?

Un oasis, aunque pequeñito...

Es lógico que el patio centre las inquietudes escolares, verbalizadas a su manera, cuando cuesta encontrar en él esa mezcla de misterio, sorpresa, diversión o, algo tan intangible como la belleza. Se echa de menos una diversidad de espacios que impulse, también, la imaginación de los y las peques para autogestionar su propio esparcimiento. Así que, concluimos reconducir en una próxima Comisión Ambiental el trabajo hacia el potencial que encierra el patio y, sobre todo, las soluciones que para mejorarlo podrían aportar sus protagonistas. Lo hicimos con la confianza de que el embellecimiento puede facilitar la apropiación del espacio, incluso por sus visitantes, y siempre es más fácil cuidar de lo bello...

Más de lo mismo en los coles y, en este caso, el centro de los problemas...



miércoles, 16 de mayo de 2018

Tradición e innovación




El pasado jueves, en mi visita norteña, también estuve en el CEIP Las Rozas. Entrar en el centro fue casi hacer un viaje en el tiempo: este año está inmerso en un proyecto en torno a la Montaña Palentina y me topé con una exposición sobre su tradición y cultura, la agricultura, ganadería y minería que han dado forma y carácter al paisaje y paisanaje de estas tierras y atesoran un patrimonio material e inmaterial de cuidado.



Montar algo así y, además, programar todas las actividades paralelas para que el alumnado conozca esas tradiciones es una tarea, sin duda, muy absorbente. Aún así, el cole no pierde el rumbo de los tres pilares sobre los que se asienta su modelo educativo: el bilingüismo, las nuevas tecnologías y el medio ambiente. Bajo este último pilar han incorporado el tema de los residuos como estrategia de centro. Así, por ejemplo, cada año al matricularse, el nuevo alumno o alumna recibe un embudo para la recogida de aceite y una bolsa de rafia para la separación de papel y cartón y envases en sus casas.

Este año han pasado unas encuestas para conocer la actitud y los hábitos en los hogares en lo que a residuos se refiere. Los resultados muestran aspectos muy comunes a cualquier otro lugar, desde la excusa de la falta de espacio en casa para separar las distintas fracciones, la falta de información o la confusión entre distintos materiales, como es el caso del vidrio y el cristal. Así que, además de ponerse en contacto directamente con Ecoembes –la entidad que se encarga de la recogida y gestión de envases en toda España- para que les faciliten pósters informativos, se han planteado hacer visitas personalizadas a las comunidades y a las familias para resolver todas las dudas y persuadirles de su necesaria colaboración.

Pero todo esto ya para el curso próximo, al igual que el concurso de fotografía propuesto por el propio alumnado para sensibilizar a todo el barrio. Precisamente, en una de las reuniones regulares que mantiene la Comisión Ambiental del centro, también surgió la idea, motivada por estudiantes de música, de elaborar instrumentos musicales con materiales reciclados. Y una muestra de los originales diseños que han surgido será lo que compartirán con el resto de centros en el encuentro provincial del próximo 5 de junio.




Eduardo –coordinador desde hace años del programa Escuelas para la Sostenibilidad en el centro- me contaba que, quizá por el peso de otros proyectos, por la dificultad de darle continuidad a un proceso de ecoauditoría con claustros cambiantes cada curso, puede parecer que no se ha trabajado lo suficiente a nivel interno. Sin embargo, además de aprender con sus explicaciones cómo funciona una comunidad de aprendizaje, me quedé con esa forma de trabajar que implica tener una mirada algo camaleónica: sin descuidar la labor educativa en el propio colegio, esforzarse para que esta incida positivamente más allá de unas puertas siempre abiertas, en las familias, para el barrio, hacia toda la comunidad…