viernes, 27 de abril de 2018

Entre torres, cursos de agua y emociones




El pasado jueves tuvimos visita doble del programa. A primera hora de la mañana habíamos quedado con Antonio, el director del CEIP Alonso Berruguete, de Paredes de Nava, que como ya sabéis será nuestro colegio y municipio anfitrión en el encuentro provincial de este año. Y para que todo salga bien el 5 de junio también estuvimos valorando las alternativas culturales con las que aderezar el encuentro. No vamos a desvelar ningún secreto que no conozcáis, pero la singular torre –que conjuga arte románico, gótico y mudéjar- de la Iglesia de Santa Eulalia, además de ser testigo de la feria de intercambio de experiencias, nos invitará a echar un vistazo a otras joyas del Siglo de Oro que alberga el Museo Parroquial. Tendremos a nuestra disposición un imponente salón de plenos para la entrega de diplomas, pero es que pegado a él se esconde una delicia de museo que homenajea a uno de los oficios más antiguos del mundo, y seguramente más necesario: esos titiriteros que, como cantaba Serrat, ‘vacían su alforja de sueños que forjan’. Y para seguir soñando, nada mejor que ensanchar el horizonte en la Iglesia de San Martín, hoy sede del Centro de Interpretación de Tierra de Campos.

Ultimados los detalles, pusimos rumbo a Saldaña, que aún no había tirado para tierras norteñas. Y fue un gusto, en un día soleado después de tantas lluvias, descubrir el trabajo que han estado haciendo en el IES Condes de Saldaña. Os dejo aquí su propio blog Escuelas para la Sostenibilidad Saldaña, que alimentan con cada una de sus acciones: la más importante este año, la ecoauditoría sobre el agua en la que se ha embarcado todo el alumnado de ESO y Bachillerato. Además, muchas de las actividades paralelas –no solo de investigación y diagnóstico- están vinculadas a este recurso, y prueba de ello es la visita que iban a realizar esta misma semana, de la mano de la Confederación Hidrográfica del Duero, a los márgenes del río Carrión.



Y antes de terminar la jornada nos emocionamos. A ver, no es que no nos emocione nada de lo anterior, pero es que la última visita fue al CEIP Villa y Tierra, que este año está investigando su patio –todo lo que las obras en él les han permitido- bajo el hilo conductor ‘Un cole emocionante’, que este año es el eje central de su proyecto. Seguro que no exagero si digo que todo el mundo conoce el cuento ‘El monstruo de colores’, ¿verdad? Pues que sepáis que este curso ha invadido el colegio. Y como no podía ser de otra forma, la investigación de lo que les apetece y no hacer en el patio está vinculada a la alegría, por ejemplo, de que el vallado del centro esté pintado de colores, y van y se suman papás y mamás para colorearlo, o recuperar un rincón para empezar a plantar un huerto, o aprovechar la remodelación del patio para reservar un espacio como aparcabicis; o a la tristeza que nos provoca ver un espacio de juego inutilizado; o a la rabia de que alguien nos empuje en el recreo; o al miedo… ¿a los extraterrestres, a la noche?, ¿será diferente lo que les infunda miedo a niños y niñas? Para averiguarlo, han convertido un pasillo en un túnel donde dejar sus miedos. Y para resolver esos pequeños (o grandes) conflictos que se dan, especialmente, en los patios, nada mejor que una ‘oreja’ que nos escuche (y que, como la del cuento de Gianni Rodari, podría ser verde): un igual, otro niño o niña que medie, y ayude a pintar del color de la calma nuestras nuevas formas de existir.


Espacio que habilitarán en el colegio como aparcabicis.
Un rincón para hablar y escuchar...




¿Qué sentido tiene un columpio vallado e inutilizado?
¡Adiós, miedos!




viernes, 13 de abril de 2018

La importancia de las redes



Es un gusto encontrar palabras con diferentes significados. Imaginaos, piensas en una red y se te pasa por la cabeza una portería de fútbol y, a la vez, un aparejo para irte a pescar; una tela de araña o un millón sinapsis neuronales; tortuosas cellejuelas sobre el mapa de una ciudad o la mismísima ‘red de redes’.

Cada una es una red diferente, pero todas tienen algo en común: conectan, atrapan. Y eso también es la Red de Escuelas hacia la Sostenibilidad en Red (ESenRED), una especie de nave nodriza que ampara a todas las redes escolares que trabajan la educación ambiental en sus centros como una herramienta de mejora, no solo de los procesos ambientales sino, y sobre todo, del aprendizaje y la participación de las y los escolares.

Además de fomentar el intercambio de conocimientos y experiencias entre todos los centros que la integran y desarrollar proyectos en común, ESenRED también establece contactos con otras redes homólogas a nivel internacional. Y fruto de ello surge la CONFINT, la Conferencia Internacional de Jóvenes, que este año se celebra en Lisboa, entre el 21 y 24 de mayo, bajo el lema ‘Cuidemos el Planeta’.

En la delegación estatal, con 14 escolares y 6 docentes, que viajará a la capital lusa estará Escuelas para la Sostenibilidad: Eva y Ainhoa, estudiantes de 2º y 3º de la ESO en el colegio Santo Ángel, de Palencia, y Pablo, profesor del CEIP Villalobón, serán los representantes de la red provincial. En esta amplia entrevista que el programa 'Al cole con COPE' hizo hace un par de días a estudiantes y docentes del colegio Santo Ángel, podéis escuchar a partir del minuto 36:50 a Eva explicando cómo se articula el trabajo en esta particular red.

Será una experiencia de ida y vuelta. Porque a la vez que contarán los procesos de investigación en los que andan inmersos sus colegios y el conjunto de la red palentina, sin duda atraparán algún ‘balón’ con ideas que replicar y ‘pescarán’ visiones de otras realidades y territorios; conocerán a jóvenes y docentes de lugares diferentes y, perdiéndose en debates sobre cómo mejorar su colegio y, de ahí, el Planeta, o paseando por las cuestas del Barrio Alto, quizá intercambien sus perfiles para seguir en contacto una vez finalizado el evento.

Mientras todo esto esté pasando, se estará tejiendo otra red, la de una juventud europea social y ambientalmente responsable, que quizá no tenga las soluciones a todos los problemas, pero estará aprendiendo, sin darse apenas cuenta, a implicarse, a tomar decisiones, a construir colectivamente un futuro común.

martes, 27 de marzo de 2018

Días para todo


Dejamos atrás un intenso trimestre y, en particular, unas jornadas en que se han celebrado todo tipo de efemérides. Como sabéis, el 21 de marzo es el Día Mundial de los Bosques, que este año nos ha querido llamar la atención sobre la concentración de la población mundial en ciudades y la importancia de los bosques urbanos en la salud y calidad de vida.


Cada 22 de marzo nos invitan a celebrar el Día Mundial del Agua, reconocida como un derecho humano básico desde 2010. En esta ocasión el lema ha sido ‘La naturaleza al servicio del agua’ que, no sé si estaréis de acuerdo conmigo, resulta algo confuso: pareciera que el agua fuera ajena a la propia naturaleza y menos mal que hemos llegado la humanidad para -después de haber intervenido en los ciclos naturales, de que nuestras actividades hayan generado un impacto global nunca visto, y de comprobar que todo ello afecta a nuestra supervivencia y bienestar- caer en la cuenta de que hemos de buscar soluciones basadas en la naturaleza para reequilibrar el ciclo del agua, mitigar los efectos del cambio climático, mejorar nuestra salud y proteger nuestros medios de subsistencia.

Y sin descanso, nos plantamos en el 23 y el 26 de marzo, Día Meteorológico Mundial y Día Mundial del Clima, respectivamente, que nos recuerdan que el cambio climático es el principal reto al que tenemos que enfrentarnos, asumiendo que ya es un hecho y poniendo el acento, eso sí, más en medidas de adaptación que en soluciones que vayan a la raíz del problema.

Cualquiera de estos días puede ser una excusa para visibilizar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la forma que desde 2015 han tomado los anteriormente conocidos como Objetivos de Desarrollo del Milenio. Este año la acción conjunta y voluntaria a la que se os invita desde ESenRED es enlazar alguno de ellos con una de las actividades que hayáis desarrollado en vuestros centros.

Hay días para todo y desde esta ventanita os queremos desear un feliz descanso con una poesía, aprovechando que el pasado 21 de marzo también conmemoramos su día. Su autor, Georges Perec, pertenecía al  grupo experimental OuLiPo, una banda de autores bastante flipados que hicieron de la escritura un juego: desde prescindir de una vocal para escribir un texto a componer una poesía con una suma de infinitivos. En cualquier caso, esperamos que sea una invitación a eso que buscamos en vacaciones, algo parecido a una mudanza, aunque sea simbólica…

Mudarse
Dejar un apartamento. Desocupar una casa. Levantar el campo. Despejar. Ahuecar el ala.
Inventariar ordenar clasificar seleccionar
Eliminar tirar vender
Romper
Quemar
Bajar desellar desclavar despegar desatornillar descolgar
Desconectar soltar cortar sacar desmontar doblar cortar
Enrollar
Empaquetar embalar apretar anudar apilar juntar amontonar atar envolver proteger recubrir cerrar apretar
Recoger llevar levantar
Barrer
Cerrar
Marcharse

viernes, 23 de marzo de 2018

Nuestra Confint Provincial viajará a Paredes de Nava



El pasado lunes, 19 de marzo, tuvimos la tercera reunión de nuestro Seminario en el CFIE de Palencia. Aunque se anunciaba nieve, ni los centros de la montaña palentina faltaron a la cita, y creemos que el resultado es más que satisfactorio.

Nos tocaba dar forma al VIII Encuentro Provincial de Escuelas para la Sostenibilidad y, aunque inicialmente se planteaba celebrarlo en Palencia, nada más comenzar la sesión tuvimos una grata sorpresa: recuperar el carácter itinerante de esta jornada para dar la visibilidad y el protagonismo que se merecen a los centros que la integran y, de paso, aprovechar para conocer el patrimonio cultural y natural de los municipios anfitriones.

El CEIP Alonso Berruguete, de Paredes de Nava, se ofreció a acoger, y acogernos, el próximo 5 junio, y el programa que se ha empezado a armar promete. Queremos que toda la jornada se convierta en una suerte de relato para dar a conocer qué es Escuelas para la Sostenibilidad, qué les aporta a los centros y qué sienten al forma parte de una red de redes, trabajando de forma independiente pero coordinada, para mejorar ambientalmente su entorno.

Para construir este relato vamos a explorar nuestra parte más creativa, de forma que docentes, escolares y las familias implicadas en las respectivas comisiones ambientales contéis y podáis elaborar un documento, más o menos homogéneo y con un carácter un tanto poético, evocador, si queréis, qué os inspira, qué significa lo que hacéis. Recurrir a esa parte, quizá más emocional, puede ser una buena herramienta de comunicación.

Pero no quedó ahí la cosa, de hecho, acaba de empezar y en los próximos meses cada centro trabajará en la elaboración de su propio relato. En nuestra última reunión del Seminario, previa a la Confint Provincial, haremos un ejercicio de ‘poda’ con todas esas propuestas. Y, además, nos inundarán los sueños y compromisos que cada centro tendrá que consensuar. Sueños y compromisos que nos servirán de hoja de ruta para avanzar en alguna de esas acciones que nos contaréis el 5 de junio.

La novedad de la ‘feria’ de este año es que nos organizaremos por stands temáticos, en función de los temas que cada centro está abordando. Creemos que esta fórmula agilizará el intercambio de experiencias y nos permitirá, con un poco de coordinación, transmitir el proceso de ecoauditorías que estáis desarrollando.

Sueños, compromisos, un relato inspirador, una espiral de acciones. Quizá no sean mucho más que pequeñas utopías, pero ya lo decía Galeano, encierran la esencia de lo que nos empuja a caminar.

viernes, 16 de marzo de 2018

De egagrópilas, cajas nido y navas…


El viernes pasado anduve por lo que la RAE define como una ‘tierra sin árboles y llana, a veces pantanosa, situada generalmente entre montañas’. Parece que los territorios, igual que las personas, y hasta las redes, también pueden estar en transición.


“Los críos están encantados porque el proyecto, al estimularles, les empuja a proponer más cosas”

Entre Torozos y esa Nava en la que terminó mi visita, está Ampudia, un pueblo que te recibe entre molinos de viento y un castillo imponente. En el CEIP Conde Vallellano, y bajo una lluvia inconsolable, estuve de paseo con Mª Jesús, la jefa de estudios y coordinadora del programa en el colegio. The Lions, Emojies y Granjeros Pro son los tres grupos de trabajo colaborativo en que están integrados alumnos y alumnas, de manera que, a la vez que mantienen un huerto, dan de comer a las gallinas, compostan y observan aves, buscan en sus tablets las épocas de siembra, trabajan con tablas para apuntar la cantidad de pienso o los turnos de limpieza y recogida de huevos, pesan y apuntan la cantidad de basura orgánica que generan, y elaboran un listado con las aves que observan. Y no solo: también han analizado sus egagrópilas, o sea, esas bolitas que algunas aves regurgitan y que sirven, con un poco de paciencia, lentes y alguna ayuda, para identificar de qué se alimentan. Es un colegio pequeño en el que colabora el AMPA, el ayuntamiento y otras entidades, de manera que sus logros redundan en toda la comunidad.



“El patio es un generador de conflictos”

En el CEIP San Agustín, de Fuentes de Nava, Marta me puso al corriente de sus avances. Precisamente, por una visita a la vecina Ampudia, también se embarcaron en la instalación de cajas nido en el patio de su colegio. Lastimosamente, no todos los centros tienen la suerte de tener al lado un pequeño bosquete, y en este caso, parece más difícil que las aves aniden y puedan verse. Pero no quieren dejar de lado el trabajo que han venido realizando, tanto en el patio como en lo referente a residuos… ¿por qué será que pasado un tiempo, bajamos la guardia y pensamos que los problemas ya están resueltos? Para no caer en esa trampa, este año están intentando armar una Patrulla Verde, pero en sentido amplio: no se trata solo de ver si separamos bien o mal los residuos, o de cómo utilizamos los espacios de juego, sino de mejorar la vida social del centro. Efectivamente, la vida es un continuo conflicto y quizá vivir no consista más que en ir resolviéndolos de a poco… sobre todo, asumiéndolos como una responsabilidad y no como una carga.



“No hacemos las cosas bien para conseguir las monedas, sino para mejorar”



Ese es el espíritu, también, de este programa: mejorar la conciencia, como me dijo Antonio, en el CEIP Alonso Berruguete, de Paredes de Nava, cosa que ya estaba notando en el colegio. Y lo pude comprobar al visitar un aula en el que estaban preparando una visita a la Laguna de la Nava. Aunque se están centrando en la mejora del patio, al que quieren incorporar una zona de juegos tradicionales y un huerto, si el ayuntamiento se implica a través del programa A Huebra, no descuidan la limpieza, que tienen organizada por aulas y cada semana sus responsables se encargan de sacar el papel y los envases. Todas estas iniciativas tienen un pequeño incentivo: ‘los berruguetes’, las monedas que el colegio ha implantado para ‘premiar’ actitudes a favor de la sostenibilidad. Aunque, tal y como me contaron algunas alumnas, no es el premio la principal motivación de lo que hacen… ¿será que hacer las cosas bien, asumiendo nuestra responsabilidad –la habilidad para responder-, es en sí mismo el mejor de los premios?




miércoles, 7 de marzo de 2018

Paramos, pero sin quedarnos quietas…


Mañana es un día especial. Nadie sabe qué pasará al día siguiente, el mundo seguirá girando y volveremos a nuestros quehaceres, trabajos, diversiones y quebrantos. Pero algo habrá cambiado, aunque cueste definir el qué.

El pasado 8 de marzo, y debido a los atroces feminicidios, muchos países latinoamericanos convocaron un paro de mujeres que sirvió de inspiración para que, desde entonces, miles de grupos de millones de mujeres diversas en 177 países del mundo decidieran darle una vuelta a la convocatoria de este año.

Llevan un año preparando la que no es la primera huelga feminista de la historia, pero sí la primera de carácter internacional. Un año para armar una huelga diferente, porque no es una protesta contra un recorte, una medida, una reforma, un gobierno. Es una huelga que nos convoca a parar el mundo que cuidamos, el mundo que movemos desde nuestros trabajos, pero también el mundo que, más que consumir, devora el planeta, el mundo que reproduce la desigualdad.

Una huelga que toca los órdenes económico, social, comercial y educativo, para llamar a rebato a las esferas políticas, para empujar a la reflexión, y remover los poderes que sustentan un mundo que queremos cambiar. Como este es un blog de escuelas, quiero que sea una profesora de filosofía jubilada la que os dé sus razones. Y me vais a permitir que barra para casa, porque es la madre de mi cuñada 😉

Decía Audre Lorde que no bastaba con que las mujeres estuviésemos juntas, porque somos diferentes. A partir del viernes, ese será el gran cambio: juntas desde nuestra diversidad habremos empezado a echar el freno a un mundo que sin nosotras se para. Quizá no sea suficiente, pero es un arranque prometedor.

miércoles, 28 de febrero de 2018

¿A qué suena el colegio de Villalobón?


En esta era de la comunicación instantánea, suele decirse que lo que no se cuenta, no existe. Por si fuera cierta esta máxima, en el CEIP Villalobón este curso se han propuesto mejorar la comunicación, hacia el interior y el exterior del centro, pero no solo.


El colegio se ha embarcado en un proyecto de gamificación, o sea, una metodología que trata de trasladar la mecánica de los juegos al proceso de aprendizaje. Aplicable a cualquier ámbito educativo, puede ser especialmente interesante para eso que tradicionalmente llamamos educación en valores, desde la educación ambiental, el consumo o la salud, hasta la educación para la paz o la igualdad de oportunidades, o sea, todos esos ejes transversales que, lastimosamente, las últimas reformas educativas han dejado bastante descafeinados en pos, por ejemplo, del emprendimiento.

Dentro del proyecto de Escuelas para la Sostenibilidad, el colegio ha venido trabajando el tema del ruido: si el año pasado se convirtieron en detectives y mapearon los ruidos en cada espacio del cole –volcando su investigación en murales que siguen decorando sus paredes-, este año toca sacar adelante las propuestas de mejora. En nuestra última visita nos contaron de qué manera lo van a llevar a cabo.

Investigando sobre el ruido, se han dado cuenta de que este tiene mucho que ver con otras cosas, como el orden, la convivencia, el respeto… y por si fuera poco, también está muy relacionado con los estados de ánimo, o sea, cómo estamos cuando hacemos según qué ruidos y cómo nos quedamos después de soportarlos. Así que, la Comisión Ambiental ha decidido crear la llamada Patrulla SOL, cuya primera tarea ha sido elaborar su carta de responsabilidades, o sea, por qué van a velar cuando estén de ronda.

En un par de semanas, desde aquella reunión, ya le ha dado tiempo a entregar sus primeros premios. Y como el colegio se ha transformado en una aldea vikinga, los premios “vikingos/as silenciosos/as” se traducen en monedas de la aldea con las que elegir, por ejemplo, la música de entrada y salida del colegio.


Hace unos días, una experta en neurociencia alertaba del riesgo de convertir las aulas en un ‘frenesí emocional constante’, y creo que tiene razón: la vida, a ratos, es aburrida y hemos de enseñar a asumir ese aburrimiento y encontrar, quién sabe, vocaciones y aficiones ocultas en él. Pero también es verdad que aprendemos entrelazando lo nuevo con lo que ya sabemos. La Patrulla SOL ha aprovechado el ruido para recordar el reciclaje trabajado en años anteriores, para tejer la educación ambiental con las emociones, y para hacer realmente transversales el aprendizaje, el juego y la convivencia. Y con todo esto… ¿a qué os suena el colegio de Villalobón?

martes, 20 de febrero de 2018

Un misterioso mensaje anónimo llega a Baltanás


El pasado viernes tuvimos reunión en el CEIP San Pedro. Era un día de repaso obligado y presentaciones: renovada la comisión ambiental, sus integrantes compartieron el buen funcionamiento de la patrulla de residuos o la marcha del huerto escolar, fruto del diagnóstico sobre su patio. Pero también se detectaron otras propuestas que no habían tenido eco en la comunidad escolar y que, por tanto, necesitan que les demos otra vuelta.

¿Qué tal un concurso de carteles para recordarnos apagar las luces o repasar los turnos para subir las persianas antes de tener que encenderlas innecesariamente? ¿Y una campaña informativa sobre qué podemos echar y qué no a la compostera?  A lo mejor, nuestro equipo de mediación de la convivencia también puede reivindicar el cuidado del espantapájaros del huerto como una manifestación más de respeto.

No nos dio tiempo a concretar mucho estas ideas porque, a mitad de reunión, Hermi y Rosa Mari nos contaron que había llegado un mensaje anónimo al colegio. Quienquiera que esté detrás de ese mensaje, está claro que quiere llamar la atención de la comisión ambiental sobre algo que salta a la vista: con unas cuantas imágenes, nos mostró el auténtico barullo de coches que se amontonan a la puerta del colegio en las horas de entrada y salida. Así que, aprovechando esta misteriosa interrupción en el orden del día, le preguntamos a la comisión ambiental su opinión.





Niños y niñas estuvieron de acuerdo en el jaleo de coches que suele haber, y no solo eso, sino que nos contaron que había sido hasta motivo de peleas por dificultar el paso. Además, relacionaron esas aglomeraciones con problemas ambientales, pues ya sabemos que los humos de los coches son contaminantes. Lo curioso del caso es que las soluciones, aparentemente sencillas, como venir caminando o en bici al colegio, no lo son tanto en la práctica. Había quien decía que se tarda más y a quienes les daba algo de pereza levantarse antes. En cambio, cuando salió a relucir la idea de que compartir el camino al cole con otros niños y niñas podría estar bien, la mayoría compartieron una opinión unánime: no nos dejan.

Y dicho y hecho: la comisión en pleno, con sus representantes de padres y madres y los doce escolares, se plantearon que lo primero que habría que hacer, tras compartir el misterioso mensaje con el resto del colegio, sería averiguar por qué papás y mamás ‘no nos dejan’ ir caminando al cole. ¿Será nuestro camino largo, aburrido, inseguro…? ¿Verán en ese trayecto algún tipo de riesgo que nos pasa desapercibido? Y si así es ¿podemos hacer algo para cambiarlo? Bueno, paso a paso, y nunca mejor dicho: de momento, tenemos la tarea de analizar cómo ven escolares y familias el camino al cole.

PD: y con tanta investigación ¿averiguaremos quién envió el mensaje anónimo? ;-)